Mujer: creacion de Dios con proposito

by Nora Mujica of Lideres de Impacto, Inc. (11-Nov-2008)

Cuando Dios creó al ser humano – hombre y mujer- le dio la encomienda de gobernar la tierra y todo lo que había en ella.  Al estar cubiertos con la gloria de Dios y vivir en perfecta aceptación, obedecer era la orden de día.  Había perfecta armonía entre Dios, el hombre, la mujer y la naturaleza.  Antes de la Caída, Adán y Eva estaban totalmente sujetos y en dependencia a Dios.   Al llegar la Caída, el hombre y la mujer caen de la gracia debido a la desobediencia y vemos como la desobediencia separa al ser humano de Dios y de sus relaciones entre ellos mismos.  La desobediencia trae separación e independencia.  La desobediencia trae conflicto, y no sólo crea enemistad entre el hombre y Dios, sino entre el hombre y la mujer y la naturaleza. Al Adán no pedir perdón cuando fue confrontado por Dios perdió la oportunidad de ser perdonado y restituido a la gracia de Dios.  Ahora el hombre y la mujer necesitarían instrucciones para vivir fuera de la gracia, ya que la sujeción no sería voluntaria, como lo fue antes de la Caída.  Dios le asignó deberes a cada uno antes de salir del Edén no sin antes darle también la promesa de que restablecería su relación con ellos.  Los vistió y los dejó ir. Al vivir fuera de la sujeción y obediencia a Dios, cada uno necesitaría saber en qué aportarían a la vida una vez salieran del Edén y desde entonces tenemos la Palabra de Dios escrita en nuestro corazón.  Pero seguimos siendo tentados en la distorsión de la misma y la lucha por la independencia o la no sujeción.  La caída trajo caos al orden de Dios.   Al Dios dar las tareas a cada uno, puso orden en el caos.  Cuando pasamos por el proceso de santificación Dios nos vuelve a llevar del caos emocional y relacional al orden divino, antes de la Caída.  Pero es un proceso.  Cada vez que nos resistimos al orden de Dios surgirá el caos, el conflicto.  La obediencia ahora es un aspecto de la vida que necesitamos estudiar para reconocer que está para ayudarnos, no para esclavizarnos.  Porque en la obediencia hay amor.Antes de la Caída amar era natural y espontáneo.  Cuando Adán vio a Eva, su expresión inmediata fue de exclamación: “Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne”  Y reconoció que ésta mujer era una parte de sí mismo: “porque del hombre fue sacada”.  El resultado: “Y estaban desnudos y no se avergonzaban”.  (Génesis 2:23,25) Después de la Caída, amar y obedecer se convirtió en un mandato, una ley.  “Un nuevo mandamiento os doy, que os améis los unos a los otros”Cada vez que obedecemos la Palabra estamos volviendo al Edén, a la perfecta armonía entre el hombre y Dios, el hombre y el prójimo y el hombre consigo mismo.  Cuando obedecemos entramos o ejercemos sujeción, por amor.  Pero el hombre no quiere amar a su mujer y la mujer no quiere respetar a su marido, y cada vez que esto sucede, volvemos a caer de la gracia.  Por eso tuvo que venir Jesús a la tierra y traer salvación y sanidad y nos enseñó el mayor ejemplo de amor y sujeción al hacerse culpable por nosotros y morir como un ladrón por un pecado que no cometió.  En la cruz nos enseñó sujeción, obediencia y nos mostró el resultado de ella:  1) Él volvería al Padre, a su posición original.  2) Destruiría las tretas del enemigo y 3) nos acercaría más a él. Lo que pareció un gran fracaso se convirtió en una gran victoria debido a la sujeción por amor.  Juan 17:4-5 “Yo te he glorificado en la tierra, y he llevado a cabo la obra que me encomendaste.  Y ahora, Padre, glorifícame en tu presencia con la gloria que tuve contigo antes de que el mundo existiera”Jesús le estaba diciendo al Padre: “Cumplí la ley. No comí del fruto del pecado y de la misma manera que el pecado de Adán fue imputado a toda criatura, mi obediencia es imputada a ellos, porque los amo”.Cuando obedecemos aplicamos gracia a nuestra vida.  El don inmerecido es aplicado a nuestras relaciones, esto es, amamos lo que parece no amable (la mujer) y respetamos lo que parece no respetable (el hombre).

¿Qué lecciones podemos aprender de esto?  Dice el Dr. Myles Munroe, fundador y presidente del Bahamas Faith Ministries International. 1.     La tradición y la cultura han distorsionado y reemplazado la relación hombre-mujer.  El resultado es que la mujer no es comprendida, imposibilitándola a desarrollar su potencial y por lo tanto, ser abusada.2.    Si no sabemos cómo algo funciona, lo usaremos mal o abusaremos de ello.3.    La pregunta fundamental no es ¿qué debe hacer la mujer? sino ¿quién es la mujer?  La tentación de las mujeres que han sido devaluadas por los hombres es que desean deshacerse del todo de los hombres o tratarlos como si fueran el enemigo.  Pensar de esta manera sería lastimar nuestro potencial y no avanzaríamos hacia el cumplimiento de dicho potencial.4.    Cuando no comprendemos y apreciamos las diferencias entre hombre y mujer, inevitablemente entraremos en tres posibles conflictos: las mujeres no se llevarán bien con otras mujeres, los hombres no se llevarán bien con otros hombres y hombres y mujeres no se llevarán bien entre sí.

La mujer y el propósito de Dios.1.     La mujer no fue creada para sacar de apuros al hombre.  Fue pensada por Dios antes de ser creada.  No es “un resuelve”.2.    Tanto el hombre como la mujer son seres espirituales.  Su relación con Dios no es jerárquica.  Ambos tiene acceso al Padre a través de Jesucristo. Y el Espíritu de Dios los lleva a toda verdad.3.    La mujer y el hombre son iguales en espíritu, pero físicamente diferentes.  Su anatomía y estructura física sirven unos propósitos y diseños terrenales específicos dados por Dios después de la caída.4.    La mujer fue sacada del hombre para ser protegida y cuidada.  Efesios 5:28 le dice al hombre: “Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo.  El que ama a su esposa a sí mismo se ama, pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario lo alimenta y lo cuida”  El hombre que se ama a sí mismo sabe amar a su esposa como si fuera un miembro de su propio cuerpo. 5.    La mujer que es amada y protegida se sujeta fácilmente y sin cuestionar.

Nuestra relación con Dios y el desarrollo de su carácter en nosotras es un fundamento esencial que nos fortalecerá y nos sostendrá en todas las actividades y compromisos.   Como dijo Pablo a Timoteo en Primera de Timoteo 4:12“Que nadie te menosprecie por ser joven (mujer). Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta y en amor, en fe y pureza”.

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